BLOQUE 6

LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL

1) LA REVOLUCIÓN LIBERAL EN EL REINADO DE ISABEL II.

La muerte de Fernando VII supuso un cambio significativo para el país, pues a lo largo del siglo España saldría del Antiguo Régimen y lograría situar en el poder un régimen liberal, con el costo de una serie de conflictos bélicos, económicos y sociales, con la constante oposición de las clases privilegiadas y tradicionalistas, y con un evidente retraso con respecto al resto de Europa Occidental.

 El pleito dinástico: el carlismo y la guerra civil

Tras la muerte del rey, los liberales moderados se adueñaron del poder bajo el reinado de su hija Isabel II, e iniciaron el desarrollo progresivo de la revolución burguesa, los sectores absolutistas se levantaron en armas apoyando al pretendiente de la corona de España, el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro de Borbón. De ahí que a sus partidarios se les conociese con el nombre de carlistas. A lo largo del S.XIX se produjeron tres alzamientos carlistas, la guerra asoló el país y culminó con la progresiva derrota militar de los ejércitos carlistas y el triunfo de la revolución liberal en España.

El pleito se produjo al no aceptar los sectores absolutistas la derogación de la Ley Sálica (Esta ley impedía reinar a las mujeres), que imposibilitaba el reinado de Carlos María Isidro.

La guerra civil se convirtió en una guerra entre:

1.Los partidarios de absolutismo: una parte del clero, la pequeña nobleza agraria. Tenían más fuerza en las zonas rurales, con una amplia base campesina de pequeños propietarios temerosos de que los liberales perjudicasen sus intereses, desconfiaban de las medidas de reforma agraria que defendían los liberales.

Defendían el papel de la Iglesia como vertebradora del orden social. Se oponían a la centralización política y defendían los antiguos fueros. Eran contrarios al liberalismo.

Tuvieron fuerza en el País Vasco, Navarra y parte de Cataluña, Aragón y Valencia.

2.La causa de Isabel contó con el apoyo de la alta nobleza, los funcionarios, y un sector de la jerarquía eclesiástica. La regente M. Cristina buscó el apoyo de los liberales, comprometiendo a la burguesía y las clases populares en el apoyo de Isabel, a cambio de acabar con el absolutismo y el Antiguo Régimen.

La guerra tomó fuerza en la zona norte, D. Carlos se instaló en Navarra, organizó un pequeño estado y un ejército al mando de Zumalacárregui.

Otro foco estuvo en Cataluña con partidas que hostigaban las poblaciones liberales y se refugiaban en zonas montañosas.

En Aragón fueron dirigidas las tropas por Ramón Cabrera.

1ª Etapa (1833-1835) Estabilización de la guerra y avance de los carlistas, consiguieron ocupar ciudades medias pero fracasaron en la toma de S. Sebastián y Bilbao.Se extendieron por el orte e interior de Cataluña, tierras del Ebro, y el Bajo Aragón.

2ª Etapa (1836-1839) El bando isabelino va consiguiendo importantes victorias:

1836 Espartero pone fin al sitio de Bilbao. La actividad carlista se extiende por Andalucía.

1837 D. Carlos es rechazado en Madrid por el ejército liberal y tiene que replegarse hacia el Norte.

1838-1839 Victoria del ejército liberal y fin de la guerra.

El final de la guerra se firmó con el Convenio de Vergara en 1839, entre el general carlista Maroto y el isabelino Espartero.

Se reconocen grados y pagas de los miembros del ejército carlista.

El ejército carlista es licenciado o incluido en el ejército isabelino.

Compromiso de proponer a las Cortes la concesión de los fueros en el País Vasco y Navarra.

Los fueros vascos establecían:

  • La negativa a cumplir el servicio militar en tiempos de paz. Durante las guerras lo cumplían sólo cuando los enfrentamientos se producían en su territorio. Si se veían obligados a continuarlo fuera de su zona debían percibir una soldada o salario.
  • La exención de impuestos, que había sido concedida por los monarcas en el siglo XVI a cambio del pago de una determinada cantidad. Se había reconocido también el derecho a que la barrera aduanera exterior se situase en el Ebro en lugar de en la costa cantábrica.
  • La administración en cada provincia (Vizcaya, Guipúzcoa, Álava) la ejercía una Junta Provincial integrada por los delegados de cada municipio, que podían pertenecer a cualquier estamento. La de Vizcaya se reunía en torno al centenario roble de Guernica. Cada Junta tenía amplias atribuciones: reparto y cobro de impuestos, nombramiento de jueces y policías … Podía incluso vetar determinadas decisiones del rey, leyes o sentencias generales del Reino en aplicación del privilegio denominado pase foral. Garantizaba además, la existencia de tierras comunales al servicio de los habitantes de todo el pueblo.

Las formaciones políticas:

No se puede hablar propiamente de partidos políticos, sino de agrupaciones políticas, que se organizan en torno a un simple comité electoral, algún periódico o un grupo parlamentario. Son grupos muy restringidos de personas ligadas por intereses de poder. De ahí que se denominen partidos de notables para distinguirlos de los partidos de masas propios el s. XX.

Los Moderados, pretendían suavizar los principios del liberalismo para frenar la posible evolución hacia la democracia, limitando los derechos individuales y colectivos. Ideológicamente defienden la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, el sufragio censitario y las cortes bicamerales para que el Senado, más aristocrático haga de contrapeso a la Cámara Baja.

Los Progresistas: Defienden la soberanía nacional, el sufragio universal, libertad de cultos. Su programa de robustecimiento de los poderes locales y provinciales la decisión de establecer la milicia nacional y el proyecto desamortizador, le acerca a las clases medias. Los progresistas alcanzaron el gobierno como consecuencia de pronunciamientos populares. Participaron activamente en la revolución de 1868 que acabó con la monarquía de Isabel 11.

La Unión Liberal. Surge como consecuencia del desgaste de los moderados. Trataron de fomentar el progreso del capitalismo, la descentralización administrativa. Su militancia fue de origen variado: clases medias, profesionales y funcionarios.

Demócratas y republicanos: Soberanía nacional, igualdad ante la ley, división de poderes. Muy minoritarios durante todo este período.

Las fases de todo el período:

La regencia de Maria Cristina (1833-1840)

Es un período de establecimiento del liberalismo de transición del Antiguo Régimen al liberalismo. Esta transición es llevada a cabo por liberales moderados, pero siempre presionados por los liberales progresistas que piden reformas más amplias.

La regente para conseguir más apoyos promulga un Estatuto Real, es una carta otorgada para formar Cortes estamentales con dos cámaras sin poder legislativo, solo consultivo y subordinada al poder real.

En 1837 se produce un levantamiento revolucionario progresista, se constituyen juntas revolucionarias, los militares progresistas protagonizan un Motín en La Granja y obligan a la regente a poner en vigor la Constitución de 1812.

Y definitivamente se aprueba la Constitución de 1837, de corte moderado:

Soberanía Nacional.

División de poderes:

Poder ejecutivo en la Corona: Ejecuta y veta leyes, nombra al Senado.

Poder legislativo. Sistema bicameral, el senado es elegido por la Corona.

Poder judicial: Tribunales de justicia nombrados por la Corona.

Sufragio masculino, censitario e indirecto, eligen la Cámara de Diputados. Sólo votan los mayores de 25 años que paguen una renta de contribución, esto da derecho sólo al 2,4 % de la población.

Derechos restringidos con la Ley de Imprenta.

Confesionalidad católica del Estado, financiación de la Iglesia.

Esta Constitución dio inicio a una época moderada que frenó los avances progresistas.

En 1840 se acentuó el moderantismo con la Ley de Ayuntamientos que daba a la corona el poder de elegir a los alcaldes de Ayuntamientos y controlar el poder municipal. Esto provocó el levantamiento de los progresistas dirigidos por Espartero, la regente M. Cristina fue obligada a marchar al exilio.

La regencia de Espartero (1840-1843).

         Espartero es nombrado regente por los progresistas e inició un impulso de libertades: expresión, prensa, asociaciones. Pronto inició una deriva autoritaria, prescindiendo de las Cortes y perdiendo apoyo entre los progresistas.

Su declive se inicia con la aprobación de un arancel librecambista que perjudicaba a la industria textil catalana. Se produjo un importante levantamiento en Barcelona y Espartero bombardeó la ciudad hasta someterla.

A partir de aquí también los moderados se unen a la rebelión y Espartero es forzado a marchar al exilio. La reina es declarada mayor de edad con 13 años y los moderados llegan al poder.

 La Década Moderada (1844-1854)

         En las elecciones de 1844 los moderados consiguen una amplia mayoría, el general Narváez se convierte en el jefe de gobierno.

Apoyos sociales. Gran burguesía terrateniente y financiera, parte de los sectores profesionales y parte del ejército.

Constitución de 1845:

Soberanía compartida entre el rey y las Cortes:

Poder ejecutivo se refuerza.

Poder legislativo: Bicameral. Senado no elegido. Congreso de los diputados sólo elegido por el 1% de la población.

Centralización administrativa y elección de ayuntamientos.

Confesionalidad católica del Estado y mantenimiento del culto y clero.

Supresión de la Milicia nacional.

Recorte de derechos y libertades.

Otras medidas:

 Concordato con la Santa Sede 1851:

El Papa reconoce a Isabel II y se frena el proceso desamortizador.

El Estado mantiene a la Iglesia católica.

La iglesia asume competencias en educación y moral pública.

Reforma Fiscal: se añade el impuesto sobre el consumo que grava artículos de primera necesidad.

Sistema nacional de Instrucción Pública: establece niveles de enseñanza y planes de estudio.

Se adopta un único sistema de pesos y medidas: el sistema métrico decimal.

Creación de la Guardia civil, fuerza policial armada.

Servicio militar obligatorio y redimible mediante pago.

 Esta etapa fue de gran inestabilidad política:

Crisis económica, aumento de precios y crisis de la Hacienda.

Protestas, motines y huelgas de campesinos y obreros.

Levantamientos carlistas en Cataluña.

División de los moderados.

Fuerte oposición de progresistas y demócratas.

El Bienio Progresista. (1854-1856)

         Se inicia con la revolución de 1854, protagonizada por los progresistas, demócratas y un sector de los moderados. Se lleva a cabo con un pronunciamiento del general O´Donnell y el manifiesto de Manzanares de los progresistas, que toman el poder.

Se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes que ganaron los progresistas y la Unión Liberal, partido fundado por O´Donnell, por primera vez hubo 20 diputados demócratas y se redujeron ampliamente los moderados. La Constitución del 56 no llegó a publicarse.

Se hicieron reformas importantes:

Ley de desamortizaciones civil y eclesiástica de Madoz.

Ley General de Ferrocarriles, con incentivos a las empresas que se encargaran de su construcción, lo que atrajo inversores franceses y británicos.

Puesta en marcha del sistema de telégrafos, carreteras, minería, sociedades por acciones…

Problemas: el gobierno afronta el malestar social debido a las crisis de subsistencia, epidemias de cólera. Aello se unián las huelgas pidiendo la bajada de impuestos, supresión de quintas, subida de salarios, reducción de jornada laboral.

Todo ello enfrenta a unionistas en el gobierno partidarios de la represión y progresistas, partidarios de la mediación. La reina apoya a los unionistas y O´Donnel da un golpe de estado, cierra las Cortes, anula la libertad de prensa y suprime la Milicia progresista

La Descomposición del Sistema Isabelino (1856-1868)

         Los primeros gobiernos de O´Donnell disfrutaron de estabilidad política y crecimiento económico hasta 1866. Estos recursos se emplearon en guerras exteriores por prestigio colonial que acabaron con los fondos de la Hacienda.

A partir de 1866 la crisis económica provoca un gran descontento popular, la sublevación de los sargentos del Cuartel de San Gil provoca una dura represión del gobierno.

Los moderados implatan una especie de dictadura militar, Narváez clausuró las Cortes.

La Corona está salpicada de escándalos morales y económicos.

El resultado de todo ello es que los progresistas y demócratas comienzan una conspiración, llamada el pacto de Ostende, para derrocar a Isabel II, a ellos se unen los Unionistas y un amplio sector de altos cargos militares.

Conclusión:

El nuevo estado liberal se vio mediatizado desde su comienzo por una serie de factores que obstaculizaron la estabilidad del sistema y lo debilitaron:

  1. La fuerte presencia militar que procedía del prestigio del ejército en la Guerra de la Independencia. Los militares recurrieron a los pronunciamientos para derribar a los gobiernos, lo que supone una injerencia en la vida política fuera de su papel.
  2. La Corona apoyó siempre a los moderados, los progresistas tienen que llegar al poder mediante revoluciones o pronunciamientos..
  3. Un sufragio muy restringido que excluye a gran parte de la población del sistema político.
  4. Gobiernos que no respetan las garantías constitucionales, lo que les permite actuar sin garantías contra los disidentes.

Todos estos factores propiciaron que la dinámica política tendiese a desarrollarse al margen de la Constitución, propiciando la confrontación política frente a la negociación y el respeto constitucional.

2) EL SEXENIO REVOLUCIONARIO (1868-1874): INTENTOS DEMOCRATIZADORES     SELECTIVIDAD

Las Causas: (págs. 144-145)

Crisis agraria de subsistencia.

Crisis Financiera en relación con los ferrocarriles.

Crisis industrial.

Crisis política: Oposición a la monarquía. Progresistas y demócratas se unen en los acuerdos de Ostende Los republicanos aparecen en el plano político.

Corrupción del partido moderado.

Sociales: Unión de la pequeña y alta burguesía contra el régimen, se unen también los trabajadores urbanos y el campesinado

 

Texto del Pacto de Ostende. Pág.149

   El Manifiesto revolucionario de Cádiz, pág. 158

 

Resultados de la Revolución: Ruptura política con el sistema anterior e instauración de un sistema democrático basado en el sufragio universal masculino concretado en la Constitución de 1869.

 

Leer texto constitucional, pág. 160

“La Nación española, y en su nombre las Cortes Constituyentes, elegidas por Sufragio Universal, deseando afianzar la justicia, la libertad y la seguridad, y proveer el bien de cuantos vivan en España, decretan y sancionan la siguiente constitución:

Art.17. Tampoco podrá ser privado ningún español:

Del derecho de emitir libremente sus ideas y opiniones ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante.

Del derecho a reunirse pacíficamente.

Del Derecho de asociarse para todos los fines de la vida humana que no sean contrarios a la moral pública, y por último,

Del Derecho de dirigir peticiones individual o colectivamente a las Cortes, al Rey y a las Autoridades (…)

Art. 21. La nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión católica.

Art. 32. La soberanía reside esencialmente en la nación, de la cual emanan todos los poderes.

Art. 33. La forma de gobierno de la Nación española es la Monarquía.

Art. 34. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes.

Art. 35. El poder ejecutivo reside en el Rey, que lo ejerce por medio de sus Ministros..

Art. 38Las Cortes se componen de dos cuerpos colegisladores, a saber: Senado y Congreso. Ambos cuerpos son iguales en facultades, excepto en los casos previstos en la Constitución…”

 

                                                 Constitución española de 1869.

 

 

El reinado de Amadeo de Saboya (1871-1873) Págs 164-165

La Primera República (1873-1874). Págs. 166-169

3) LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES Y ECONÓMICAS EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX

 

LOS ORíGENES Y EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIALIZACiÓN

Aunque hay cierta polémica sobre el tema, hoy está generalmente aceptado que la industrialización española no siguió los caminos tradicionales que impuso el modelo inglés (desarrollo basado en la industria algodonera y los minerales, basándose en adelantos técnicos y con una agricultura de base capitalista).

La demografía, una falsa pista (Págs. 188-189): Generalmente a los períodos de desarrollo demográfico correspondían momentos de avance económico. Sin embargo, en el siglo XIX la población española crece, pasa de 10,5 a 18 millones de habitantes, y a pesar de este crecimiento no hay desarrollo económico. ¿Qué ocurre? El profesor Jordi Nadal, sostiene que España había vivido tradicionalmente por debajo de sus posibilidades demográficas (que sitúa en torno a los 17 millones) lo que ocurre en el XIX es que dejan de darse las calamidades (hambres, guerras, pestes) que siempre mantuvieron a la población española lejos de su nivel. El desarrollo demográfico no está basado pues en un fuerte impulso económico. Además continuó la tendencia a aumentar la población en la periferia con respecto a la España interior.

El circulo vicioso de la pobreza : El argumento base es la falta de un mercado de consumo interior capaz de hacer rentable las actividades industriales. Dado que la mayoría de la población la constituyen los campesinos deberían estar lo suficientemente bien pagados como para disponer de dinero para comprar, este no es así la capacidad económica de los jornaleros es muy reducida, el mercado es por lo tanto muy pequeño, enseguida se satura, los productos industriales no tienen salida. Vemos lo importante que hubiese sido una agricultura moderna.

El endeudamiento del Estado: (Pág. 194-195) La base esta en la caída vertiginosa del comercio con América, en un momento en que todas las potencias se esfuerzan por controlar ampliar mercados donde controlar sus productos. La necesidad que tiene el Estado de dinero, hace que este recurra a capitales extranjeros y nacionales. Los extranjeros van a significar una salida importante de recursos monetarios. En cuanto a los capitales nacionales, dada la facilidad que el Estado da para obtener dinero, va a hacer que el dinero en vez de ir a la industria se desvíe hacia la deuda pública donde es poco productivo.

Gráfica: La hacienda española (1850-1900). Pág.194

La intervención de capitales extranjeros: Relacionados con la polémica librecambismo – proteccionismo, que va a durar todo el siglo. En general los moderados son proteccionistas, y los liberales librecambistas, es decir, partidarios de abrir las fronteras. Asimismo las zonas industriales como Cataluña son proteccionistas (cerrar fronteras) para que la industria extranjera no los haga la competencia; y las zonas agrarias como Castilla son librecambistas. El problema se plantea con claridad en los ferrocarriles “malos, pero nuestros o muy buenos pero de los extranjeros” .En cualquier caso en esto, como en otros importantes sectores la dependencia del extranjero será enorme. Otro importante sector fue el de la minería. España es un país con grandes recursos mineros, pues bien la práctica totalidad de la minas importantes (Riotinto, Almadén, etc.) estaban en manos de capitales extranjeros.

Una agricultura atrasado y pobre, un Estado arruinado en manos de los prestamistas extranjeros, y unos sectores claves controlados por el capital foráneo, he ahí las causas económicas de nuestro atraso industrial.

Vocabulario: Proteccionismo, Librecambismo. Pág.192-193

 

Zonas de desarrollo industrial en España: aunque tarde y mal España llega a la industrialización de ciertas zonas hacia la mitad

del siglo. Los rasgos son:

  • Cierto aumento de la producción agraria por las desamortizaciones
  • Mecanización de la industria algodonera .
  • Aparición de los primeros altos hornos(utilización del hierro fundido para maquinaria)
  • Utilización de la energía de vapor en la industrio manufacturera.

En conjunto la industria textil (Pág.182-183) tendrá un próspero desarrollo en Cataluña.

La producción siderúrgica. (Pág.184-185)

España es un buen mercado para estos productos pero hay que traerlos de fuera, En 1866 había 35 altos hornos repartidos en 15 empresas la mayoría de ellos alimentados con carbón vegetal. El carbón vegetal aunque había que traerlo de Escocia salía mas barato que el nacional y además producía menos. Sólo 8 de los 35 altos hornos se alimentaban de coque .. El mal carbón español también estuvo en la base de nuestro atraso industrial.

En cuanto a la zonalización de esto industria hemos de decir, y causará sorpresa, que surge en el Sur, y mantendrá su predominio hasta mediados de siglo. Concretamente destacan dos zonas: Málaga y Sevilla, donde hay importantes fabricas como la Constancia y la Concepción. También en Málaga nacerá la primera sociedad anónima del sector algodonero.

Entonces nos preguntaremos,; ¿Por qué decayó?

En realidad su predominio había sido un tanto ficticio, el norte estaba frenado por la guerra carlista, pero en cuanto esta terminó empezó una etapa de predominio asturiano, que tenía mas carbón y lo tenía mas cerca., Además estaba también más próximo a los puertos del cantábrico, que mantenían una relación continua con Inglaterra. Por esta misma razón poco a poco la zona vasca irá desplazando a la asturiana que seguirá como importante zona minera. Andalucía no aguantó la competencia.

La imagen tradicional sugiere que Andalucía ha sido, siempre, una de las regiones más atrasadas, técnica y económicamente. La realidad demuestra, sin embargo, que en los comienzos de la industrialización española fue una de las regiones más avanzadas, en la metalurgia y en la siderurgia, basadas ambas en la riqueza minera de la región.

  1. a. Primero fue el plomo de las sierras de Gadór y Almagrera, que dio lugar a una importante actividad minera y metalúrgica. La explotación en gran escala del plomo jienense y cordobés sería un poco posterior a esta época, y obra principalmente de compañías extranjeras. Como síntesis baste este dato: en la década de 1860 Andalucía producía el 20.4 por 100 de todo el plomo en barras del mundo, y toda España el 29.
  2. b. En cuanto a la siderurgia, los altos hornos instalados en las provincias de Sevilla y Málaga para fundir el mineral de hierro de la zona producían en 1844 el 85 por 100 de todo el hierro colado español, para descender en picado: en 1868 tan sólo producían el 4 por 100 Y posteriormente desaparecerían. La producción de mineral y fundición de plomo.

Explicar las razones de esta desindustrialización es uno de los grandes temas que se plantea la historia contemporánea andaluza. Entre las que se aducen como más importantes figuran:

  • Dificultad de conseguir carbón mineral para la siderurgia a precios competitivos;
  • Minifundismo minero y débil financiación en el plomo almeriense;
  • Debilidad del mercado interior andaluz;
  • Predominio de una mentalidad rentista y terrateniente, incluso entre la propia burguesía de negocios.

Comentar mapa de la industria española en el s.XIX. Pág. 187

La red ferroviaria: Págs. 190-191

La construcción de la red ferroviaria. Pág.190

 

 

4) PROCESO DE DESAMORTIZACIÓN Y CAMBIOS AGRARIOS.

Págs.178-181 y pág 138

La amortización de bienes es un régimen medieval, mediante el cual una serie de bienes, generalmente inmuebles, se vinculan a una persona jurídica. Esto significa que los bienes vinculados no se pueden vender, ni comprar, NO PUEDEN ENTRAR EN EL MERCADO DE LA TIERRA. La desamortización pretende, por tanto, cambiar este estado de cosas y hacer posible la movilidad de la tierra.

Podían existir tres tipos de vinculaciones:

  • de bienes señoriales: dan lugar a los mayorazgos.
  • de bienes eclesiásticos de catedrales, parroquias, etc.
  • de bienes municipales: podían ser de dos tipos: comunales: eran del pueblo.
  • de propios: eran de la corporación municipal.

 

 

Ver “Valor de las desamortizaciones”. Pág. 153

Un concepto que se suele asociar a desamortizar es enajenar, aunque existen claras diferencias. Sólo en la desamortización señorial no se dan juntos. Los principales protagonistas de la desamortización son Mendizábal( pág. 123-124) y Madoz (Pág.135), ambos fueron ministros.

Las consecuencias

A pesar de haber cambiado de dueños casi un 30% de las tierras, la desamortización no supuso una revolución de las estructuras agrarias, muy al contrario la tendencia fue hacia una mayor concentración de la tierra. Esto se debe al método de venta, por subasta, que favorecía a los que tenían dinero para pujar más alto. Aunque en la desamortización de Madoz se reservó la mitad de la tierra para reparto, el resultado final fue el mismo, la concentración de la propiedad en manos de los poderosos. Otra consecuencia es que muchas tierras se van a cultivar por vez primera, pero la producción no va a seguir el mismo ritmo de ascenso, ya que las nuevas tierras son marginales, de escasa calidad y al no haber un fuerte adelanto técnico estas tierras producirán poco. En definitiva la desamortización lo que hizo fue consagrar la anacrónica y anticuada estructura agraria del campo español, consagró el latifundismo donde ya existía y acrecentó el minifundio en sus zonas tradicionales.

Ver mapa pág.169: Estructura de la propiedad agraria.

 

 

 

 

 

 

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