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Mapas Reinos Cristianos peninsulares hasta el siglo XV

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15 thUTCp3107UTC10bMon, 10 Oct 2016 10:07:07 +0000UTC 2008 · 4:43 p10

La crisis del s.XIV

Aquí os remito a una síntesis clara de la crisis bajomedieval:

http://www.historiasiglo20.org/HE/4c.htm

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LOS EXCLUIDOS:MUDÉJARES Y JUDIOS

La población mudéjar, era predominantemente rural, constituidas por gentes de escaso relieve económico-social, lo que tal vez explica que no fuesen objeto de persecuciones sistemáticas en los siglos XIV y XV, aunque su posición se fue poco a poco erosionando.

Para SUAREZ FERNANDEZ“los judíos fueron, en España, una minoría religiosa, no étnica, instalada en su suelo, en yuxtaposición a la sociedad cristiana, que constituía exclusivamente la legitimidad. El judaísmo era una microsociedad, con sus virtudes y defectos, paralela a la macrosociedad cristiana, y no una clase o un sector de ella”

En la relación entre judíos y cristianos, los primeros eran tolerados (pero no admitidos) por la mayoría cristiana con la esperanza de que algún día se convirtieran dándose cuenta de su error.

Con la “revolución Trastámara” triunfó en Castilla una clara mentalidad antijudía que se hizo luego general en la Península.

Es difícil saber cuál de los diversos frentes de ataque desplegados por la animadversión creciente hacia los judíos fue más eficaz:

– la opulencia de los grandes empresarios, escandalosa en una época de crisis

– el odio a los prestamistas, tan necesarios en momentos de apuro como odiosos cuando llega la hora de pagar

– la competencia que estaba haciendo la burguesía de las ciudades que buscaba su desplazamiento de determinadas actividades

– o las acusaciones religiosas tan tercamente sostenidas.

Lo que se sabemos es que todas estas acusaciones se reunieron durante la guerra civil(1356-1386) a fin de que sirviesen a la propaganda de guerra.

Las acusaciones más comunes eran : traidores a Dios, sacrílegos de formas, asesinos de niños, perceptores de impuestos y usureros.

La violencia y la presión económica sobre las juderías durante la guerra fue ejercida por los dos bandos, dejando a éstas exhaustas y sin capital para operar. Pero una vez en el trono Enrique II modificó su política antijudía: los judíos era una fuente de ingresos que no podía perderse.

Los sectores más elevados de la sociedad cristiana, grandes nobles y grandes eclesiásticos que se habían promovido instalados en el sistema de los Trastámaras, se estaban dejando ganar por un espíritu de tolerancia: en aquellas villas que dominaban de cerca se aminoraron los ataques a los judíos. Pero en las ciudades comerciales o industriales, especialmente Sevilla, Córdoba, Murcia, Toledo, Burgos, Valencia, Barcelona, influidas además por predicadores que señalaban cómo el judaísmo en cuanto herejía era un peligro para la sociedad cristiana, la hostilidad crecía, atizada por motivos que no eran religiosos. Las corporaciones de oficios estaban empezando a cerrarse y rechazaban cualquier clase de competición, directa o indirecta. Y el bajo pueblo, cuando las cosas iban mal (e iban mal) no deseaba otra cosa que le señalasen un culpable.

Los pogroms de 1391 tuvieron consecuencias importantes:

– la reducción del nº de judíos provoca la caída de unos ingresos muy importantes.

– la desaparición de numerosas empresas de préstamo y crédito.

– Y un considerable nº de cristianos nuevos que han aceptado el bautismo: los “conversos” .

Que prepararon el camino para la solución final.

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LOS GRUPOS SOCIALES S. XIV-S.XV

 

a. Grupos sociales privilegiados: nobleza, clero y oligarquias urbanas.

b. no privilegiados: campesinado y grupos urbanos

LA NOBLEZA.

Según Moxó la importancia del tema se debe a dos aspectos: por un lado, el predominio en los distintos planos de la sociedad medieval (económico, político y cultural) de este grupo humano restringido que llamamos nobleza, y por otro, que el siglo XIV es fundamental en la culminación (conceptual y socioeconómica) de la trayectoria ascendente de poderío y prestigio del estado nobiliario, además supone una renovación biológica de los linajes de la nobleza castellana.

Factores determinantes de la condición nobiliaria: patrimonio, privanza, nacimiento, status jurídico propio y dedicación a la guerra.

A.- PATRIMONIO: la fortuna necesaria al rango es indispensable para mantener éste, especialmente en la alta nobleza. La fortuna patrimonial es un factor básico en la génesis de la clase nobiliaria y en la consolidación de su condición preeminente (aunque en épocas más tardías no será el supuesto más importante, por ejemplo los hidalgos empobrecidos). La debilidad patrimonial provoca la decadencia del linaje, mientras que la elevación del mismo se debe al enriquecimiento, más hechos militares notables, más el favor del rey.

El origen de su riqueza es la base patrimonial (dominios territoriales y jurisdiccionales), las actividades administrativas de altos cargos y la concesión de rentas públicas.

B.- PRIVANZA: considerada como influjo en la política del país (directa o no). La nobleza desempeñaba los más importantes cargos de la administración central y territorial. El ejercicio de cargos administrativos llevaba consigo la percepción de determinados ingresos.

C.- NACIMIENTO: la herencia de sangre lleva aparejada una condición jurídica y social indispensable como rasgo nobiliario consolidado antes del siglo XIV, además la condición de noble suponía no pagar impuestos.

Los círculos nobiliarios:

Moxó considera la necesidad de hablar de círculos nobiliarios, distinción entre alta y baja nobleza, cuyo ritmo de vida era distinto y cuya falta de diferenciación conduciría a una visión desenfocada.

Dos son los grupos que aparecen diferenciados en la Baja Edad Media: ricohombres y caballeros o hidalgos. El círculo de los ricohombres (barones en Cataluña) constituía el más reducido, homogéneo y poderoso de los dos (engrandecido en la conquista del siglo XIII). El grupo de los caballeros estaba compuesto por gentes con medios de fortuna inferiores y de la más diversa y heterogénea condición originaria,

Las crónicas de los reyes (siglos XIII al XV) hacen hincapié en esta diferencia de ambos círculos, sólo el rey y los infantes (cuya descendencia pertenecía a la Alta Nobleza) estaba por encima de los ricohombres. Fueron los ricohombres los que realmente influyeron en la política del estado y los que consiguieron mayor reputación y consideración de la población.

Los factores que han servido para caracterizar a la nobleza sirven también para distinguir entre la condición de ricos hombres y de los caballeros:

– patrimonio: en el siglo XVI (Juan García y Fray Juan Benito Guardiola) se consideraba ricohombre sólo al hidalgo que gozaba de una riqueza muy estimable. La riqueza es un rasgo fundamental en la condición de ricohombre. Pero el origen de la riqueza debía ser como “señor de solar conocido” (solar= casa de vasallos solariegos). EL número de vasallos solariegos debía ser alto, tal como testimonian en el siglo XIV el uso de símbolos con el pendón-poder para reclutar gente- y la caldera- que indica la posesión de medios para mantener la hueste con sólo sus ingresos-.

– privanza: según el autor se puede afirmar que el rasgo de la privanza nobiliaria se manifestó esencialmente a favor de los ricohombres. Hay una repetida atribución de los principales cargos a miembros de este grupo y se trata de un rasgo distintivo (es decir, quien ocupa un cargo X seguro que es un ricohombre). Estos cargos eran cortesanos y de amplia influencia territorial. Sin embargo, aquellos cargos que no rebasaban de ordinario en su influjo o poderío la esfera local o comarcal estarían en manos del segundo círculo nobiliario ,

– nacimiento: este factor determina la adscripción a uno de los dos círculos, aunque había posibilidades de acceso de algunos caballeros a ricohombres. Esta distinción no se reflejaría en Castilla en el orden jurídico sino sólo en el económico y social. Pero en Aragón sí, en la Cortes estaban separados unos de otros.

EL CLERO.

Jose Luis Martín echa de menos un estudio de conjunto sobre este estamento y considera que los trabajos monográficos sobre obispos, monasterios y ordenes militares distan mucho de permitirnos una visión de conjunto.

Los clérigos se equiparan en muchos puntos a los nobles (existencia de un fuero propio, importancia de sus posesiones agrícolas y exenciones tributarias). Ocuparon importantes cargos en la Corte (Cancilleres, notarios, etc.), aunque en el siglo XIV van siendo sustituidos por seglares.

Aunque no hay diferenciación jurídica dentro del estamento , la importancia de unos y otros varió extraordinariamente. Los más importantes fueron los obispos y priores de ordenes militares.

 

OLIGARQUIAS URBANAS.

            Julio Valdeón critica la tesis tradicional sobre el origen de la aristocracia urbana, la cual se sustentaba en dos ideas básicas: por una parte, se considera que las aristocracias urbanas de los siglos XIV y XV surgen de un proceso de diversificación social que parte de una sociedad más o menos igualitaria en los siglo X-XI; y por otra, que en el origen de estas oligarquías urbanas están fundamentalmente caballeros (cuyo poder radica en la posesión de tierras y en su función militar).

Para J. Valdeón este esquema solo podría ser válido para las tierras entre el Duero y el Sistema Central, y no para el Norte del Duero y para Andalucía Occidental. Pero además considera, por un lado, que es difícil admitir un carácter igualitario a los pobladores de los primeros tiempos (el contraste entre caballeros y peones era muy acusado); y por otro, que las aristocracias urbanas no solo se nutrieron de militares-terratenientes sino también de comerciantes y artesanos (marginando incluso a caballeros sin fortuna).

En la “lucha por el control político de los concejos” constata que las oligarquías urbanas monopolizaron el poder político en sus respectivos núcleos de población en los últimos siglos medievales.

Comparte con autores como Sacristan, Carlé o Monsalvo que es discutible la vieja idea de una etapa de predominio de los concejos abiertos a los que sigue otra en que se impuso el concejo cerrado o regimiento. Igualmente considera un tópico poco justificado la pretendida existencia de una edad de oro de las libertades municipales en Castilla-León.

Según Vadeón el concejo abierto se desarrollo entre las comunidades de aldea de la cuenca del Duero en los siglo IX y X. Ahora bien, según él, esto no demuestra que se generalizasen, y cita a Goutier Dalché, para señalar que también existían numerosos “concilia” en los que solo participaba una minoría. Además considera que los “concilium” urbanos no tienen porque ser una continuidad de los rurales y posiblemente no tuvieron nunca un carácter abierto.

Continua señalando que en la segunda mitad del siglo XIII los concejos urbanos de Castilla y León estaban dominados por una élite (“caballeros y hombres buenos”) y que el Regimiento del siglo XIV no es sino la cristalización legal de una situación que venía de tiempo atrás. Con el Regimiento se ponían las bases de la oligarquización del poder local, primero consiguiendo el cargo de regidor por las principales familias y después tendiendo a hacer el cargo hereditario.

Estas oligarquías urbanas tendrían su edad de oro en los siglos XV y XVI. Su poder estaría basado fundamentalmente en su riqueza material ( tierras, comercio, banca, arriendo de impuestos, artesanía…) , aunque su ideal es caballeresco y pretenden entrar en la nobleza. Sus principales rasgos son:

Solidaridad y endogamia, alianza con los sectores eclesiásticos de su ciudad, encuadramiento en linajes, cofradías y bandos políticos y adopción de una postura de resistencia a la señoralización de finales del Medievo.

Finalmente señala que no se puede generalizar ya que nos encontramos con un panorama muy diversificado entre los grandes núcleos de población y la villa o “pequeñas ciudades”. Estas últimas responderían mejor al esquema tradicional de unos caballeros terratenientes-militares que monopolizan el gobierno municipal.

 

GRUPOS URBANOS.

La sociedad de las ciudades es más diversa que la del mundo rural, aunque la barrera entre campo y ciudad no es nada clara en la Edad Media.

Una primera clasificación social de los ciudadanos puede hacerse teniendo en cuenta el origen de sus ingresos: de la tierra, comercio o artesanía, aunque no hay un corte tajante entre estas actividades. Y dentro de cada grupo habría que distinguir categorías sociales: pequeño y gran propietario, noble, eclesiástico y burgués; grande y pequeño mercader, maestro, oficial y aprendiz. Dentro de los comerciantes incluiríamos a banqueros y prestamistas y junto a estos grupos encontramos ” oficios liberales”, mendigos o trabajadores ocasionales.

La población urbana tenía dependencia directa del rey y se libraban de los derechos señoriales (es la llamada libertad ciudadana frente a la dependencia campesina).

Los miembros del cuerpo ciudadano no son iguales ; sobre la gran masa de la población se elevan un primer grupo de patricios, que son los verdaderos dirigentes urbanos (los que ocupaban los cargos de regidores en Castilla) y junto a los que colaboran los grandes mercaderes (Cataluña), los maestros de oficios y los juristas, mientras la masa se relega a papel de espectador. En Castilla la nobleza termina por ocupar un papel fundamental en el concejo. En las ciudades catalanas los gremios tienen una importancia fundamental, pero en Castilla hasta el siglo XV no podemos hablar de verdaderos gremios.

CAMPESINADO.

El campesinado seguía constituyendo la mayoría de la población en los reinos hispanos bajo medievales, aunque dentro de este término se encerrasen situaciones sociales muy distintas desde el labrador acomodado al jornalero. Los campesinos en su mayor parte, cultivaban las tierras ajenas (señoriales o reales) por las que debían de satisfacer censos,  tributos y diezmos. Su situación empeoró con la crisis del siglo XIV al hacerse mayor la presión nobiliaria. Estas dificultades produjeron enfrentamientos y desordenes.

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

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COMERCIO Y PRODUCCIÓN EN LOS S. XIV-XV

COMERCIO Y PRODUCCION ARTESANAL.

CASTILLA

Los intercambios marítimos:

Había tres áreas de desigual importancia en el comercio marítimo castellano. Los marinos vascos aseguraron la conexión entre dos polos principales y varios secundarios.

1. El área septentrional: Burgos y la ruta de Flandes.

La conquista comercial del espacio comprendido entre la costa Norte de la Península y las riberas inglesa,francesa y flamenca comenzó en el siglo XIII y se continuó en el XIV y XV. Fue obra de la Hermandad de la Marina de Castilla y de los mercaderes de Burgos. Unos ponían los navíos y la práctica en el mar y los otros capitales y experiencia comercial. Unidos supieron utilizar, a partir de la segunda mitad del siglo XIV, las ventajas que les ofrecía la coyuntura de la reducción de las exportaciones de lana inglesa y del conflicto franco-inglés. Los productos básicos de este comercio fueron, en primer lugar la lana que controlaban los burgaleses, y en segundo lugar el mineral de hierro que partía de Bilbao. El aumento de los barcos de los puertos vascos hizó que estos buscasen todo tipo de fletes y se relacionaron con Sevilla y el Mediterráneo.

2.El área meridional atlántica: Sevilla y Andalucía.

Andalucía , donde confluían las rutas del Atlántico y del Mediterráneo, que se abría sobre África del Norte y después sobre Canarias, atraía a los mercaderes extranjeros y del Norte de Castilla gracias a la suma de diferentes factores:

– La situación de su metrópoli: Sevilla (Valle del Guadalquivir, puerto fluvial, lugar ventajoso en la ruta marítima entre Italia y Flandes).

– La riqueza de Andalucía (agricultura, ganadería, minas…)

– Presencia de nobleza rica y su función militar frente a Granada y Portugal.

Desde la segunda mitad del s. XIII aparecen genoveses en Sevilla y a lo largo del XIV se convierte en una plaza internacional. Los genoveses llevaban especias y colorantes de Oriente, armas y orfebrería de Italia, paños de Inglaterra, y recogían los productos andaluces, así como esclavos canarios y africanos. Sevilla era con Brujas y Londres una de las tres plazas europeas sobre las que se giraban letras desde Génova y las grandes sociedades tenían allí representantes. Aunque el papel de los genoveses es fundamental no hay que minimizar la labor de los sevillanos y vascos que fueron armadores, comerciantes y marinos.

3. El área mediterránea: el papel de los vascos.

En esta zona se cruzaron hombres llegados de los dos grandes polos de comercio castellano, sevillanos y vascos . Fundamentalmente hicieron de armadores e intermediarios entre Italia y la Corona de Aragón.

Polos secundarios de comercio marítimo serían los puertos Gallegos y Cartagena.

El comercio terrestre:

Los intercambios terrestres son siempre de menor entidad en volumen por las deficiencias del transporte aunque esto hay que matizarlo puesto que se redistribuyen las mercancias importadas y se distribuyen materias primas y productos manufacturados. El aumento de este trafico se intuye por la importancia que toma la alcabala (tasa sobre transacciones) a partir de mediados del siglo XIV y por el número creciente de ferias y mercados creados a partir de 1350.

Entre las creaciones de este periodo hay que destacar la feria de Medina del Campo que fue fundamental hasta el siglo XVI

La producción artesanal.

Esta producción proporcionaba los objetos de uso corriente y la mayoría de los oficios trabajaban para el mercado local o regional. Pero es asombroso el número de oficios que existían: forjadores, curtidores, zapateros, tejedores, sastres, sombreros, cueros repujados, armas, cerámica, alfarería, etc. Sólo unos pocos sectores tenían una producción verdaderamente abundante:

– actividades relacionadas con el mar: industria conservera y construcción naval.

– la industria del hierro (Vizcaya)

– la industria de la lana (textil).

CORONA DE ARAGÓN Y NAVARRA.

En muchos aspectos (sobre todo agrarios) lo que hemos dicho en economía para Castilla es válido para los países de la Corona de Aragón y Navarra, aunque cuenta con diferencias importantes: le extensión de tierras fue menor y sobre todo que las ciudades de la costa mediterránea entraron pronto en contacto con el mundo europeo, italiano sobre todo, y a su imitación supieron crear una industria que limitó las exportaciones y pudo incluso competir en el exterior.

El centro comercial e industrial más importante fue Barcelona, aunque una crisis durante el siglo XV permitió a Valencia tomarle la delantera. Es importante poner en relación este comercio catalanoaragones con su expansión por el Mediterráneo (control comercial, militar y conquistas van de la mano).

VER EL MAPA DE LA EXPANSIÓN DE LA CORONA DE ARAGÓN EN EL MEDITERRÁNEO

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AGRICULTURA Y GANADERIA EN LOS S. XIV-XV

AGRICULTURA

Los reinos peninsulares siguen teniendo una base económica agraria y poco había cambiado en relación al periodo anterior, a no ser el abandono de tierras marginales de cultivo producto de la crisis demográfica. pero la expansión económica agraria del medievo se produjo en los siglos XII y XIII, cuando además del aumento de las tierras cultivadas aparecieron cierto numero de innovaciones técnicas que aumentaron la productividad (rotación de cultivos, arado de vertedera, collera, etc), pero de difícil utilización en la mayoría de las tierras españolas.

Se mantiene una agricultura propia de una economía de subsistencia cuyas características más importantes serían las siguientes:

-Era una agricultura de policultivo. El campesino producía preferentemente cereales de invierno (trigo y centeno) y primavera (cebada y la avena) y otros cultivos accesorios como leguminosas (habas, guisantes..), productos de huerta junto a la vivienda (coles, nabos, lechugas…), vid, olivos, frutales, etc…

– Se dio, sin embargo, una primera selección de cultivos comercializables, que necesitaban mano de obra abundante (pero sólo en determinadas épocas del año), en tierras señoriales. Sobre todo viñedo y olivo.

– Dominaban los suelos pobres de secano, que no permitían superar el sistema de barbecho de año y vez (los mejores suelos europeos desde el siglo XII permitían el sistema trienal: barbecho, cereal de invierno, y cereal de primavera o leguminosas), lo que obliga a mantener una gran cantidad de tierras de sembradura. Por otra parte, y debido al pequeño espesor de la tierra de cultivo no era apto el trabajo del arado de hierro con vertedera, por lo que se seguía utilizando el arado romano y un rendimiento muy bajo (tres o cuatro granos por unidad de simiente)

– Por otra parte, en los grandes estados peninsulares (Castilla y Corona de Aragón) se mantuvieron las tierras de cultivo de regadío (Valle del Turia, del Jalón, del Ebro..) en los que se mantuvo un abuena mano de obra campesina islámica (mudéjares).

– La utilización de los bosques fue importante por cuanto proporcionaban alimento para la ganadería, madera para la construcción y las herramientas y caza (menor para el campesino, mayor para el señor).

LA GANADERIA

Jugaba un papel importante, complementario, por cuanto facilitaba alimentos, materias primas (lanas, cueros…) abonos (estiércol) y fuerza de tracción y de combate (caballo).

En la Corona de Aragón se desarrolló en las zonas montañosas: el Pirineo y el Maestrazgo.

Fué, sin embargo, en Castilla donde adquirió un gran desarrollo, incluso puede hablarse de un predominio de la economía ganadera.

Esta gran expansión de la ganadería se debió fundamentalmente:

– a las grandes extensiones de tierras ocupadas durante el siglo XIII con escasa densidad demográfica.

– a las especiales condiciones climáticas y orográficas de una importante parte de la Meseta.

– a la inestabilidad de las zonas fronterizas

– a los intereses económicos nobiliarios ( comercio de la lana).

El aumento y mejora de la cabaña lanar (merinas) y la imposibilidad de aumentar los pastizales, fomentó la trashumancia, primero hacia los prados del Sistema Central y desde el siglo XIII hacia los invernaderos de la Mancha, Campo de Calatrava y Extremadura.

La monarquía comenzó entonces a conceder privilegios de paso (cañadas, portazgo) y de pasto a monasterios, concejos, órdenes militares y nobles.

El primer aspecto -el paso- provocó enfrentamientos con los agricultores, y el segundo -el pasto- ocasionó enfrentamientos entre los propios ganaderos.

Para evitar estos problemas los ganaderos comenzaron a organizarse en Mestas locales y en 1273 Alfonso X aceptó la creación del “Honrado concejo de la Mesta de los pastores de Castilla” que reunía a la mayoría de los grandes y pequeños propietarios de ovejas y establecía una reglamentación muy favorable de itinerarios de derechos y usos de tierras de pastos y del aparato burocrático judicial, así como de la vigilancia que exigía la trashumancia de tan enormes rebaños.

La trashumancia suponía unos gastos muy elevados. No era rentable más que para los propietarios que poseyesen un elevado número de cabezas, los pequeños debían de asociarse para juntar sus rebaños y alquilar un pastor. Por ello el predominio de la Mesta correspondía a los grandes propietarios de rebaños: caballeros villanos, señores laicos y eclesiásticos ( en 1243 el maestre de la orden de Alcántara disputaba a la orden del Temple la posesión legal de 42.000 ovejas!).

Los progresos de la ganadería trashumante tuvieron una serie de consecuencias económicas y sociales. El esquileo de las ovejas se hacía a su regreso de los pastos de verano, bien al paso de los puertos de la Cordillera Central, bien en los propios pastos. Por esto es allí, precisamente, entre ambas cordilleras (Central y Cantábrica) donde se encontraban los almacenes y los mercados de lana, principalmente en Burgos y también algunos centros textiles como Segovia, aunque no se crea, a pesar de la gran cantidad de materia prima, una industria importante.

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LA CRISIS DE LA POBLACIÓN

A finales del siglo XIII y comienzos del XIV la población de los reinos peninsulares había alcanzado su punto culminante. A partir de aquí la tendencia va hacia un estancamiento e incluso recesión (acompañando un fenómeno general de depresión económica). Aunque será en los años centrales del siglo XIV cuando se pueda evidenciar una caída en vertical de la población.

Aunque quizá no se pueda considerar el declive demográfico del siglo XIV como la consecuencia inevitable de una situación de tipo maltusiano, muchos historiadores recurren a este desequilibrio y lo explican por una caída de la producción provocada por las malas cosechas(climatología adversa),las guerras, la paralización de roturaciones y el abandono del cultivo de tierras marginales por falta de rentabilidad.

No hay duda de la dificultad de cuantificar el fenómeno de la depresión demográfica en los reinos peninsulares, pero por encima de la inexistencia o del carácter problemático de las cifras conocemos la línea de tendencia demográfica: crecimiento hasta principios del XIV, estancamiento hasta mediados del siglo, caída rápida hasta principios del siglo xv y comienzo de una lenta recuperación (aunque no igual en todas partes).

Años

Número de fuegos

1358

7.000 

1477

4.000

1497

5.749 

1550

9.300

SEVILLA 

Años

Número de fuegos

1384

2.613

1440

4.863

1497

6.896

 

 

 

 

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