LOS EXCLUIDOS:MUDÉJARES Y JUDIOS

La población mudéjar, era predominantemente rural, constituidas por gentes de escaso relieve económico-social, lo que tal vez explica que no fuesen objeto de persecuciones sistemáticas en los siglos XIV y XV, aunque su posición se fue poco a poco erosionando.

Para SUAREZ FERNANDEZ“los judíos fueron, en España, una minoría religiosa, no étnica, instalada en su suelo, en yuxtaposición a la sociedad cristiana, que constituía exclusivamente la legitimidad. El judaísmo era una microsociedad, con sus virtudes y defectos, paralela a la macrosociedad cristiana, y no una clase o un sector de ella”

En la relación entre judíos y cristianos, los primeros eran tolerados (pero no admitidos) por la mayoría cristiana con la esperanza de que algún día se convirtieran dándose cuenta de su error.

Con la “revolución Trastámara” triunfó en Castilla una clara mentalidad antijudía que se hizo luego general en la Península.

Es difícil saber cuál de los diversos frentes de ataque desplegados por la animadversión creciente hacia los judíos fue más eficaz:

– la opulencia de los grandes empresarios, escandalosa en una época de crisis

– el odio a los prestamistas, tan necesarios en momentos de apuro como odiosos cuando llega la hora de pagar

– la competencia que estaba haciendo la burguesía de las ciudades que buscaba su desplazamiento de determinadas actividades

– o las acusaciones religiosas tan tercamente sostenidas.

Lo que se sabemos es que todas estas acusaciones se reunieron durante la guerra civil(1356-1386) a fin de que sirviesen a la propaganda de guerra.

Las acusaciones más comunes eran : traidores a Dios, sacrílegos de formas, asesinos de niños, perceptores de impuestos y usureros.

La violencia y la presión económica sobre las juderías durante la guerra fue ejercida por los dos bandos, dejando a éstas exhaustas y sin capital para operar. Pero una vez en el trono Enrique II modificó su política antijudía: los judíos era una fuente de ingresos que no podía perderse.

Los sectores más elevados de la sociedad cristiana, grandes nobles y grandes eclesiásticos que se habían promovido instalados en el sistema de los Trastámaras, se estaban dejando ganar por un espíritu de tolerancia: en aquellas villas que dominaban de cerca se aminoraron los ataques a los judíos. Pero en las ciudades comerciales o industriales, especialmente Sevilla, Córdoba, Murcia, Toledo, Burgos, Valencia, Barcelona, influidas además por predicadores que señalaban cómo el judaísmo en cuanto herejía era un peligro para la sociedad cristiana, la hostilidad crecía, atizada por motivos que no eran religiosos. Las corporaciones de oficios estaban empezando a cerrarse y rechazaban cualquier clase de competición, directa o indirecta. Y el bajo pueblo, cuando las cosas iban mal (e iban mal) no deseaba otra cosa que le señalasen un culpable.

Los pogroms de 1391 tuvieron consecuencias importantes:

– la reducción del nº de judíos provoca la caída de unos ingresos muy importantes.

– la desaparición de numerosas empresas de préstamo y crédito.

– Y un considerable nº de cristianos nuevos que han aceptado el bautismo: los “conversos” .

Que prepararon el camino para la solución final.

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Archivado bajo BAJA EDAD MEDIA, REINOS CRISTIANOS

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