AGRICULTURA Y GANADERIA EN LOS S. XIV-XV

AGRICULTURA

Los reinos peninsulares siguen teniendo una base económica agraria y poco había cambiado en relación al periodo anterior, a no ser el abandono de tierras marginales de cultivo producto de la crisis demográfica. pero la expansión económica agraria del medievo se produjo en los siglos XII y XIII, cuando además del aumento de las tierras cultivadas aparecieron cierto numero de innovaciones técnicas que aumentaron la productividad (rotación de cultivos, arado de vertedera, collera, etc), pero de difícil utilización en la mayoría de las tierras españolas.

Se mantiene una agricultura propia de una economía de subsistencia cuyas características más importantes serían las siguientes:

-Era una agricultura de policultivo. El campesino producía preferentemente cereales de invierno (trigo y centeno) y primavera (cebada y la avena) y otros cultivos accesorios como leguminosas (habas, guisantes..), productos de huerta junto a la vivienda (coles, nabos, lechugas…), vid, olivos, frutales, etc…

– Se dio, sin embargo, una primera selección de cultivos comercializables, que necesitaban mano de obra abundante (pero sólo en determinadas épocas del año), en tierras señoriales. Sobre todo viñedo y olivo.

– Dominaban los suelos pobres de secano, que no permitían superar el sistema de barbecho de año y vez (los mejores suelos europeos desde el siglo XII permitían el sistema trienal: barbecho, cereal de invierno, y cereal de primavera o leguminosas), lo que obliga a mantener una gran cantidad de tierras de sembradura. Por otra parte, y debido al pequeño espesor de la tierra de cultivo no era apto el trabajo del arado de hierro con vertedera, por lo que se seguía utilizando el arado romano y un rendimiento muy bajo (tres o cuatro granos por unidad de simiente)

– Por otra parte, en los grandes estados peninsulares (Castilla y Corona de Aragón) se mantuvieron las tierras de cultivo de regadío (Valle del Turia, del Jalón, del Ebro..) en los que se mantuvo un abuena mano de obra campesina islámica (mudéjares).

– La utilización de los bosques fue importante por cuanto proporcionaban alimento para la ganadería, madera para la construcción y las herramientas y caza (menor para el campesino, mayor para el señor).

LA GANADERIA

Jugaba un papel importante, complementario, por cuanto facilitaba alimentos, materias primas (lanas, cueros…) abonos (estiércol) y fuerza de tracción y de combate (caballo).

En la Corona de Aragón se desarrolló en las zonas montañosas: el Pirineo y el Maestrazgo.

Fué, sin embargo, en Castilla donde adquirió un gran desarrollo, incluso puede hablarse de un predominio de la economía ganadera.

Esta gran expansión de la ganadería se debió fundamentalmente:

– a las grandes extensiones de tierras ocupadas durante el siglo XIII con escasa densidad demográfica.

– a las especiales condiciones climáticas y orográficas de una importante parte de la Meseta.

– a la inestabilidad de las zonas fronterizas

– a los intereses económicos nobiliarios ( comercio de la lana).

El aumento y mejora de la cabaña lanar (merinas) y la imposibilidad de aumentar los pastizales, fomentó la trashumancia, primero hacia los prados del Sistema Central y desde el siglo XIII hacia los invernaderos de la Mancha, Campo de Calatrava y Extremadura.

La monarquía comenzó entonces a conceder privilegios de paso (cañadas, portazgo) y de pasto a monasterios, concejos, órdenes militares y nobles.

El primer aspecto -el paso- provocó enfrentamientos con los agricultores, y el segundo -el pasto- ocasionó enfrentamientos entre los propios ganaderos.

Para evitar estos problemas los ganaderos comenzaron a organizarse en Mestas locales y en 1273 Alfonso X aceptó la creación del “Honrado concejo de la Mesta de los pastores de Castilla” que reunía a la mayoría de los grandes y pequeños propietarios de ovejas y establecía una reglamentación muy favorable de itinerarios de derechos y usos de tierras de pastos y del aparato burocrático judicial, así como de la vigilancia que exigía la trashumancia de tan enormes rebaños.

La trashumancia suponía unos gastos muy elevados. No era rentable más que para los propietarios que poseyesen un elevado número de cabezas, los pequeños debían de asociarse para juntar sus rebaños y alquilar un pastor. Por ello el predominio de la Mesta correspondía a los grandes propietarios de rebaños: caballeros villanos, señores laicos y eclesiásticos ( en 1243 el maestre de la orden de Alcántara disputaba a la orden del Temple la posesión legal de 42.000 ovejas!).

Los progresos de la ganadería trashumante tuvieron una serie de consecuencias económicas y sociales. El esquileo de las ovejas se hacía a su regreso de los pastos de verano, bien al paso de los puertos de la Cordillera Central, bien en los propios pastos. Por esto es allí, precisamente, entre ambas cordilleras (Central y Cantábrica) donde se encontraban los almacenes y los mercados de lana, principalmente en Burgos y también algunos centros textiles como Segovia, aunque no se crea, a pesar de la gran cantidad de materia prima, una industria importante.

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